Tania, siempre serás parte de esta casa

Querida Tania,

No es fácil escribir sobre alguien que lleva casi treinta años formando parte de una casa. Porque después de tanto tiempo ya no sabemos muy bien dónde termina el trabajo y dónde empiezan todas las demás cosas que se han ido construyendo por el camino.

Tú has sido parte de FAECTA durante casi tres décadas. Has visto cambiar esta Federación, has conocido a muchas de las personas que han pasado por ella y has acompañado a generaciones de cooperativas. Pero, sobre todo, has dejado algo tuyo en cada uno de esos años.

Cádiz fue tu lugar. Allí conseguiste algo que seguramente nunca figuró entre tus tareas, pero que dice mucho más de ti que cualquier responsabilidad profesional. Conseguiste mantener unidas a sus cooperativas. Las conocías, las escuchabas, estabas pendiente de ellas y fuiste creando alrededor de todas una verdadera sensación de equipo.

Tal vez porque tú también eras así.

Sabías estar cerca sin invadir, escuchar sin juzgar y ser cariñosa sin dejar de ser firme. Tenías carácter y tenías ternura. Y encontrabas de una manera muy natural ese equilibrio que hacía que los demás supieran que podían contar contigo.

Has sido también una de esas compañeras que sostienen una casa sin necesidad de ocupar el centro. Una de las veteranas, sí, pero sobre todo una de las personas que han ayudado a convertir FAECTA en lo que es hoy. Hay una parte de nuestra historia que también es tuya.

Ni siquiera cuando llegaron los momentos más difíciles dejaste de preocuparte por tu gente, por tu trabajo y por las cooperativas que habías acompañado durante tantos años. Hasta ahí llegó tu compromiso.

Ahora nos toca a nosotros quedarnos con todo lo demás.

Con tu forma de ser. Con lo que enseñaste. Con el cariño que fuiste dejando. Con las personas que uniste y con tantos recuerdos que hoy estarán pasando por la cabeza de quienes compartieron contigo una parte del camino.

Y a tu familia queremos dedicarle unas palabras especialmente. Ojalá les acompañe saber que, durante todos estos años, encontraste también aquí personas que dejaron de ser solo compañeros para convertirse en amigos y, en algunos casos, casi en familia. Aquí fuiste muy querida y dejas personas que te llevarán siempre consigo. Todo nuestro cariño y nuestra fuerza para ellos.

Después de casi treinta años, tu huella queda en esta casa y, sobre todo, en las personas que tuvieron la suerte de compartirla contigo.

Gracias por haber formado parte de nuestra historia.

Descansa en paz.

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